La inspiración de escribir este libro viene del amor y la profunda admiración que siento por mi hija Olivia. Ella me ha enseñado que las diferencias no solo nos hacen especiales, sino que son nuestra mayor fortaleza. Desde el día que llegó a este mundo se ha enfrentado a grandes retos, dejando de lado un diagnóstico para dar lo mejor de ella. Olivia tiene síndrome de Pitt Hopkins, una condición genética poco común que afecta su desarrollo. Con terapias y mucho esfuerzo, Olivia tarda un poco más en aprender cosas que otros niños hacen naturalmente como gatear, caminar, hablar, etc. ¿Te has preguntado cómo le voy a enseñar a mi hijo/a a relacionarse con personas diferentes? Este libro pretende abrir el diálogo de la inclusión y la neurodiversidad. Que otros niños, niñas y adultos vean en las personas con discapacidad las virtudes que tienen y que celebren las diferencias. Te invito a ti, lector, que compartas esta historia con los más pequeños para inspirarlos e invitarlos a reflexionar sobre cómo ellos también son únicos y especiales.