Manifiesto
Proyecto Olivo nace de una raíz.
De lo que se quiebra y aún así decide sostenerse.
De aprender a crecer hacia adentro, para poder abrirse al mundo.
Como el olivo, echamos raíces profundas en tierra incierta.
Nos transformamos, nos torcemos, nos resistimos….y seguimos.
Sus ramas se extienden buscando encontrarse con otras, tejiendo comunidad, abriendo espacio, haciendo lugar.
Y en el centro, el fruto: La Oliva. Pequeña, esencial, luminosa.
Origen y sentido de todo.
Proyecto Olivo es raíz, es camino y es encuentro.
Olivia
Olivia es una niña que ha transformado por completo nuestra manera de ver y entender la vida.
A partir de su diagnóstico - Síndrome de Pitt Hopkins, una condición genética poco frecuente que impacta el neurodesarrollo - comenzamos un camino inesperado, lleno de retos, aprendizajes y descubrimientos constantes. Su proceso ha estado marcado por avances que no siempre siguen los tiempos tradicionales, pero que tienen un valor inmenso en cada pequeño gran logro.
En un mundo lleno de terapias hemos encontrado paz, rutina y sobre todo un sentido profundo: darle a Oli las herramientas necesarias para alcanzar su máximo potencial.
Es una niña feliz, que ha logrado retos inmensos y que ocupa un lugar valioso en este mundo.
RAÍZ - CAMINO - ENCUENTRO
Proyecto Olivo toma su nombre de un símbolo antiguo, profundo y lleno de vida: el olivo.
El olivo es un árbol que crece despacio, pero con fuerza.
Sus raíces se extienden profundamente en la tierra, buscando sostén incluso en tierras áridas y difíciles. Como muchas familias después de un diagnóstico, nos vemos obligados a echar raíces nuevas: más fuertes, más conscientes, más resilientes.
Tronco
Su tronco no es perfecto, es retorcido, marcado por el tiempo y las condiciones que va atravesando. Sin embargo, ahí está su belleza. Nos recuerda que los caminos difíciles también son valiosos y que no hay una sola forma de crecer.
Ramas
Sus ramas se abren hacia afuera de manera generosa.
El olivo no crece en aislamiento, se expande, se conecta y crea paisaje.
Así imaginamos este proyecto: como un espacio donde las historias, los aprendizajes y las experiencias puedan extenderse y encontrarse con otras.
Ramas
Fruto
Y finalmente la oliva. Pequeña, esencial y llena de significado. De ahí viene su nombre: Olivia. Ella es el corazón de este proyecto. No solo como origen, sino como guía.
A través de su vida entendimos la necesidad de mirar con más atención, de nombrar lo que muchas veces se calla y de abrir conversaciones necesarias sobre discapacidad, inclusión y comunidad.